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INGREDIENTES
Acción desodorizante gracias a sus propiedades antibacterianas, antisépticas y antifúngicas.
Antioxidante que inhibe la formación de olores desagradables.
La forma más tolerada de sales de aluminio para la regulación a largo plazo de la transpiración y la absorción de humedad.
BUTANO, PROPANO, CLORHIDRATO DE ALUMINIO, BENZOATO DE ALQUILO C12-15, DICAPRILATO/DICAPRATO DE NEOPENTILGLICOL, CITRATO DE TRIETILO, OCTILDODECANOL, FRAGANCIA, HECTORITA DE DISTEARDIMONIO, NIACINAMIDA.

RESULTADOS
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• 90% de prevención de la formación de malos olores1.
• 85% de reducción de la sudoración excesiva1.
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• 100% de sensación de frescura y acabado seco1.
1- Autoevaluación de 22 voluntarios durante 22 días, % de satisfacción.

FAQ
El sudor en sí es inoloro, pero al entrar en contacto con bacterias en la piel puede generar mal olor. Algunos factores como el estrés, la actividad física o desequilibrios hormonales pueden aumentar la sudoración.
El desodorante neutraliza el olor sin afectar la producción de sudor, mientras que el antitranspirante actúa directamente sobre las glándulas sudoríparas para reducir la transpiración.
Utilizan activos como sales de aluminio optimizadas o ingredientes antibacterianos que reducen el sudor y combaten el mal olor, con fórmulas diseñadas para respetar incluso la piel sensible.
Sí, siempre que estén dermatológicamente testados y formulados para el uso frecuente. Muchos de ellos ofrecen eficacia prolongada sin bloquear completamente la transpiración fisiológica.
Existen tratamientos tópicos con acción intensiva que regulan el exceso de sudor en zonas específicas como axilas, pies o manos. También pueden usarse como complemento a otros tratamientos médicos.
Sí. Existen fórmulas suaves, sin alcohol ni fragancias, aptas desde la adolescencia y para pieles sensibles o irritadas, incluso después del afeitado o depilación.
Algunas fórmulas naturales utilizan ingredientes absorbentes como polvos minerales o agentes purificantes. Aunque son menos potentes, ofrecen una opción para quienes buscan evitar sales de aluminio.
La humedad constante favorece la proliferación bacteriana y fúngica, lo que puede causar irritaciones, mal olor o infecciones. Mantener la piel seca mejora el confort y la salud cutánea.
Sí. Algunos productos están formulados para reaplicación incluso sobre la piel ya sudada, aportando frescura inmediata y control prolongado del olor.
Sí. El estrés activa glándulas específicas que provocan un tipo de sudor más denso y con mayor carga de lípidos, lo que facilita la aparición de mal olor. Un buen cuidado ayuda a controlarlo eficazmente.
Sí, recomendamos ampliamente visitar a un dermatólogo, quien tendrá una opinión profesional y podrá diagnosticar y recomendar productos de acuerdo a las necesidades de tu piel.





