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Fernanda Del Bosque
12/12/2025

El frío, el viento y los cambios bruscos de temperatura vuelven a la piel más vulnerable. En esta temporada, la barrera cutánea pierde lípidos esenciales, retiene menos agua y se irrita con facilidad. No es tu imaginación: es la respuesta natural de la piel a un ambiente más agresivo.

Durante el invierno, la oleosidad disminuye y la piel queda menos protegida. La calefacción interior reseca el aire y acelera la pérdida de hidratación, mientras que el viento provoca irritación. Por eso aparecen síntomas típicos: tirantez, enrojecimiento, ardor, descamación y sensibilidad.

Cómo identificar irritación estacional ⛄

– Ardor al aplicar productos que antes tolerabas
– Parches secos alrededor de nariz y mejillas
– Textura áspera
– Sensación de piel “frágil”

Cómo recuperarla ❄️

1. Limpieza suave: evita geles espumosos; prefiere texturas cremosas.
2. Hidratación por capas: primero un humectante ligero, luego uno más nutritivo.
3. Pausa a activos fuertes: retinoides y exfoliantes pueden esperar unos días.
4. Usa agua tibia: el agua caliente empeora la irritación.
5. Protector diario: frío no significa ausencia de radiación.

Buenos hábitos🧣

– Humidificador por la noche
– Aumentar ingesta de agua diaria
– No tallar el rostro
– Priorizar sueño reparador

La irritación invernal tiene solución rápida cuando la piel recibe menos fricción, más hidratación y fórmulas que respeten su barrera cutánea. Con pequeños ajustes, tu piel vuelve a sentirse cómoda en pocos días.🧤