










INGREDIENTES
Forma una película protectora e impide que las bacterias patógenas se adhieran a la superficie de la piel.
Aceite de ricino, aceite de almendras dulces, aceite de coco; manteca de karité y cera de abejas. Película protectora invisible. Protege contra el frío y las agresiones externas. Nutre y suaviza/
Restablece el equilibrio de la microbiota cutánea estimulando el crecimiento de la flora bacteriana beneficiosa.
ACEITE DE SEMILLAS DE RICINO (RICINUS COMMUNIS), ACEITE DE ALMENDRAS DULCES (PRUNUS AMYGDALUS DULCIS), ACEITE DE COCO (COCOS NUCIFERA), MANTECA DE KARITÉ (BUTYROSPERMUM PARKII), ACEITE DE RICINO HIDROGENADO, POLIGLICÉRIDOS OLEICO/LINOLEICO/LINOLÉNICO, GLICERINA, CERA ALBA/CIRE D'ABEILLE/BEESWAX, ACEITE DE SEMILLA DE HELIANTHUS ANNUUS (GIRASOL), AQUA/EAU/WATER, ACEITE VEGETAL HIDROGENADO, OLIGOSACÁRIDO DE ALFA-GLUCANO, PROPANEDIOL, ACETATO DE TOCOFERILO, FOSFATO DISÓDICO DE ACETILGLUCOSAMINA, CAFEILGLUCÓSIDO, RAMNOSA, GLUCOSA, ÁCIDO GLUCURÓNICO, ÁCIDO CÍTRICO.

RESULTADOS
.
• 97% de efecto reparador y alisador1.
• 91% menos de labios agrietados
• 95% menos de irritación.
• 91% de labios nutridos, calmados y regenerados.
.
• Más de 9 de cada 10 consumidores lo consideran más eficaz que su tratamiento habitual2.
1- Autoevaluación en 23 sujetos durante 21 días, aplicado de 2 a 6 veces al día, % de satisfacción.

FAQ
Es aquella que ha perdido su integridad por agresiones externas como quemaduras, procedimientos dermatológicos, rasguños, exposición al sol o tratamientos irritantes. Suele presentar enrojecimiento, ardor o descamación.
Una piel dañada es más vulnerable a infecciones, pérdida de hidratación y sensibilidad. Repararla rápidamente permite restaurar su función protectora y acelerar la recuperación visible y funcional.
Activos como el madecassoside, el pantenol, los azúcares reparadores y el cobre-zinc tienen propiedades calmantes, regeneradoras y antibacterianas que favorecen la recuperación cutánea.
Después de intervenciones estéticas, exfoliaciones, tatuajes, quemaduras leves, rasguños o zonas irritadas por roce o clima. Es ideal aplicar un producto que calme, repare y proteja la zona afectada.
Además de reparar, se debe crear una película protectora sobre la piel que la aísle de bacterias, contaminantes o roces. Esto acelera la regeneración sin interferencias externas.
Las texturas crema o bálsamo, ricas y envolventes, crean un ambiente húmedo favorable a la cicatrización. Deben ser no comedogénicas y sin ingredientes irritantes para maximizar el confort.
Sí. Las fórmulas calmantes, sin fragancia y testadas dermatológicamente pueden utilizarse en pieles muy sensibles, incluso en bebés y niños, siempre siguiendo indicaciones de uso.
Evitar rascar, sobreexponer al sol o usar productos agresivos. Es fundamental mantener la zona limpia, hidratada y protegida para que la piel se regenere de forma óptima y sin dejar marcas.
Sí, con el cuidado adecuado la piel puede recuperar su integridad, textura y función. La constancia en la aplicación de productos reparadores es clave para una regeneración eficaz.
Calmar implica reducir molestias como ardor, picazón o enrojecimiento; hidratar consiste en restablecer el nivel de agua. Ambos procesos son complementarios para restaurar la piel dañada.
Sí, recomendamos ampliamente visitar a un dermatólogo, quien tendrá una opinión profesional y podrá diagnosticar y recomendar productos de acuerdo a las necesidades de tu piel.




